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Refranes dichos
y proverbios letra A |
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A abad
sin ciencia y sin conciencia, no le
salva la inocencia. A abril alabo
si no vuelve el rabo. A amante que
no es osado, dale de lado. A amo
ruin, mozo malsín. A amor mal correspondido,
ausencia y olvido. A amor y fortuna,
resistencia ninguna. A año tuerto,
labrar un huerto. A árbol caído,
todo son piedras. A asno lerdo, arriero
loco. A ayer, lo conocí; pero a mañana
nunca lo vi. A balazos de plata y
bombas de oro, rindió la plaza el moro.
A barba moza, vergüenza poca. A barba
muerta, obligación cubierta. A barbas
honradas, honras colmadas. A barco
nuevo, capitán viejo A beber me atrevo,
porque a nadie debo y de lo mío bebo.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
A bestia loca recuero modorro. A
bestia loca, recuerdo modorro. A
bicho que no conozcas, no le pises la
cola. A bien dar o mal dar, por no
pedir no ha de quedar. A bien obrar
bien pagar. A bien te salgan, hija,
estos arremangos. A bloque, la casa
en roque. A bocado harón espolada
de vino. A bocado harón, vino por
espolón. A bodas y a niño bautizado,
no vayas sin ser llamado. A borracho
fino, primero agua y luego vino.
A borregos recién esquilados, no les
mande Dios viento helado. A borrico
desconocido, no le toques la oreja.
A buen amo, mejor criado. A buen
andar o mal andar, comer y guardar.
A buen año y malo, molinero y hortelano.
A buen capellán, mejor sacristán.
A buen comedor, quitárselo de delante.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
A buen gato, buen rato. A buena hambre
no hay pan duro. A buen señor, buena
demanda. A buen sueño no hay cama
dura. A buena barbechera, mejor sementera.
A buena confesión, mala penitencia.
A buena fe y sin mal engaño, para mi
quiero el provecho y para ti el daño.
A buena fiesta, mala nueva. A buena
hora pidió el rey gachas. A buena
suela, mala pieza. A buenas ganas,
huelgan las salsas. A buenas horas
mangas verdes. A buenos ocios malos
negocios. A buey viejo no le cates
majada, que él se la cata. A buey
viejo no se le saca paso. A buey
viejo pasto tierno. A buey viejo,
cencerro nuevo. A burra nueva, cincha
amarilla. A burra vieja, albarda
nueva. A burro desconocido, no le
toques la oreja. A burro negro no
le busques pelo blanco. A burro viejo,
poco verde. A caballero nuevo, caballo
viejo. A caballo ajeno, espuelas
propias. A caballo brioso toca: o
frenarlo o se desboca. A caballo
corredor y hombre reñidor poco le dura
el honor. A caballo corredor, cabestro
corto. A caballo de alquiler: mucha
carga y mal comer. A caballo de presente,
no se le repara el diente. A caballo
grande, grandes espuelas. A caballo
nuevo jinete viejo. A caballo que
se empaca, darle estaca. A caballo
que vuela, ¿para qué la espuela?.
A caballo regalado no se le mira el
diente. A cabellos enredados, piojos
por descontado. A cada cabeza su
seso. A cada cajón, su aldabón.
A cada cañada le llega su añada.
A cada cerdo le llega su San Martín.
A cada día bástale su maestría, y a
cada momento, su pensamiento. A cada
guaraguao le llega su pitirre. A
cada pajarillo le gusta su nidillo.
A cada pajarillo parécele bien su nido.
A cada paje, su ropaje. A cada parte
hay tres leguas de mal camino. A
cada paso, un gazapo. A cada pez
le llega su vez. A cada puerco le
llega su San Martín. A cada puerta,
su dueña. A cada renacuajo dio Dios
su cuajo. A cada santo le llega su
día de fiesta. A callarse ranas,
que va a predicar el sapo. A cama
chica, echarse en medio. A can que
lame ceniza, no le debes confiar la
harina. |
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