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En el gimnasio



Mi mujer me ha regalado para mi cumpleaños un vale para una semana, con “Personal trainer”, en un gimnasio de lujo.

Mi personal trainer, Vanesa, ha resultado ser una instructora de aerobic de 24 años, modelo de trajes de baño.

Lunes:

Empiezo mi día a las 6 de la mañana. Ha sido bastante difícil levantarse, pero todo ha cambiado cuando he llegado al gimnasio y he visto a Vanesa esperándome...

Parece una diosa griega, alta, rubia, ojos azules, pechos increíbles y una gran sonrisa, con unos labios carnosos espectaculares.

Vanesa me ha mostrado los distintos aparatos y me ha tomado el pulso después de 5 minutos en la bicicleta fija.

Se ha alarmado de que mi pulso esté tan acelerado, pero yo lo he atribuido a su malla de lycra metida entre sus nalgas.

He disfrutado viéndola dar su clase de aerobic, después de terminar mi inspirador día de ejercicio.

Vanesa me ha estado motivando cuando he hecho mis flexiones, a pesar de que me duele la barriga de tanto meterla para adentro (la barriga) cada vez que la chica ha pasado junto a mí.


Martes:

Un café doble bien cargado y ¡¡¡Al gimnasio!!! Vanesa me ha puesto a levantar una barra de metal y después se ha atrevido a ponerle pesas...

Mis piernas están un poco debilitadas por la cinta, pero he logrado correr ¡¡¡Un kilómetro completo!!!

La aprobadora sonrisa de Vanesa y su guiño cómplice han hecho que todo merezca la pena. Me siento fantástico... es una nueva vida para mí.

Miércoles:

La única forma de lavarme los dientes ha sido poniendo el cepillo sobre el lavabo y moviendo la cabeza a ambos lados encima de él. Creo que tengo una hernia en los pectorales.

Conducir no ha sido tan fácil, sólo al frenar y dar vueltas al volante me duele hasta el pelo… he estacionado encima de una moto.

Vanesa se ha impacientado un poco conmigo por considerar que mis aullidos de dolor al levantar las pesas han molestado a los demás socios del club. La verdad es que su voz resulta un poco aguda a esas horas de la mañana, y cuando grita se vuelve nasal y muy molesta.

Como no puedo correr en la cinta porque me duelen las piernas, Vanesa me ha puesto a hacer “steps”, de forma que ahora también me duele el culo!!!.

Me ha dicho que me ayudará a ponerme en forma y a disfrutar de la vida: otra de sus tantas payasadas y promesas.

Jueves:

Vanesa me está esperando con sus dientes de vampiro y su sonrisita estilo “Joker”. He llegado media hora tarde… el tiempo que he tardado en ponerme los zapatos...

La muy zorra me ha puesto a trabajar con las anillas pero, en cuanto se ha distraído, he salido corriendo a esconderme en el baño. Ha mandado a otro entrenador a buscarme y, como castigo, me ha puesto a trabajar en la máquina de remar… evidentemente, me he hundido!!!.

Viernes:

Odio a la asquerosa de Vanesa, mucho más que a cualquier otro ser humano que haya odiado en la historia del mundo. Estúpida, anoréxica, anémica y desgraciada sin cerebro...

Si hubiese una sola parte de mi cuerpo que pudiese mover sin un dolor desesperante, le rompería todos los huesos… la madre que la parió!!!.

Va y me dice que trabaje mis tríceps… ¡¡¡Pero si yo no tengo triceps!!! Además, si no quiere que me desplome en el suelo, ¡¡¡que no me pase las dichosas barras o cualquier otra cosa que pese más que un folio...

Me he desmayado en la bicicleta y me he despertado en la camilla de la nutricionista, una flaca idiota que me ha dado una cátedra de alimentación sana. ¡¡¡Obvio!!! La muy cretina no tiene ni puñetera idea de lo que es morirse realmente de hambre.

¿Por qué no me ha tocado alguien más tranquilo, como un diseñador de moda o una estilista?

Sábado:

La anormal de Vanesa me ha dejado un mensaje en el contestador, con su vocecita repelente, preguntándome porqué no he ido hoy al gimnasio. Sólo con escucharla me han dado ganas de cargarme el móvil, pero no tenía la fuerza suficiente ni para .. incluso para levantar el mando de la tele, así que me he pasado 11 horas seguidas viendo los documentales de La Dos... ¡¡¡Jodidos pajaritos saltando de rama en rama!!!.

Domingo:

Hoy he ido a la iglesia para agradecerle a Dios que esta semana por fin ha terminado. Me he arrodillado…y no he podido levantarme!!!.

He aprovechado para rezar y pedir que el año que viene mi mujer me regale algo un poco más divertido, como una endodoncia, un cateterismo, un trasplante de próstata o una colonoscopia...


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